

La rápida transformación de los lugares de trabajo generada por el mundo postpandemia exige una mayor responsabilidad de las organizaciones para contribuir al restablecimiento del tejido social al hacer posible una experiencia significativa para los colaboradores y una interacción con los demás grupos de interés guiada por un propósito.
Las organizaciones ecuatorianas enfrentan serios desafíos para crecer y diferenciarse, en un entorno complejo en lo macroeconómico, político y social. En ese contexto, la creación de una cultura con el ser humano en el centro les permitirá maximizar el potencial de las personas y convertir las competencias individuales en capacidades colectivas.
Un desafío de tales características implica el desarrollo afinado de la comprensión de las necesidades y expectativas de las personas, ya no a nivel macro, sino micro, prácticamente a nivel individual, producto del respeto y aprovechamiento de sus diversidades.
Presentamos los principales hallazgos de más de 50.000 colaboradores encuestados y 99 organizaciones que han confiado en nosotros para crecer y diferenciarse.