Cuando los colaboradores sienten que son “dueños” de su trabajo, esto les da un mayor sentido a lo que hacen, lo que a su vez impulsa una mayor innovación, productividad y rendimiento.
Las cifras sobre el compromiso de los colaboradores publicadas por Gallup en 2025 muestran un panorama desolador de la experiencia de las personas: solo el 31 % de los colaboradores estadounidenses se sienten comprometidos con su trabajo, el nivel más bajo en una década. Y solo el 46 % afirma saber claramente qué se espera de ellos, son millones de personas que se sienten desconectados e infravalorados.
Esto no solo es malo para los colaboradores, también es malo para las empresas, los lugares de trabajo con malas experiencias para las personas registran una mayor rotación de personal y una disminución de la productividad, pero cuando los colaboradores sienten que forman parte de la organización y que sus opiniones importan, las empresas observan más innovación y mejores rendimientos económicos.
Aquí es donde entra en juego psychological ownership, si los colaboradores se sienten genuinamente comprometidos con su trabajo, se crea una conexión y un propósito más profundos, su trabajo ya no es “solo un trabajo”, sino algo de lo que pueden sentirse orgullosos.